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Ampliar hipoteca o pedir un préstamo personal si necesitas dinero

Ante una situación de falta de liquidez, podemos recurrir a numerosas alternativas. Cada una de ellas tiene sus pros y sus contras, pero algunas son mejores que otras. A muchas personas que se encuentran en esta situación y que tengan contratado ya un préstamo hipotecario se les plantea la misma pregunta: ¿qué es mejor? ¿ampliar mi hipoteca o pedir un nuevo préstamo personal?

Aunque no hay una respuesta fija a esta pregunta, a priori diríamos que el préstamo hipotecario, ya que los tipos de interés son mucho menores, y más en circunstancias como la actual, en las que los índices de referencia, como el euríbor, están por los suelos. Sin embargo, el tipo de interés no es el único factor que entra en juego a la hora de tomar una decisión. Vemos los pros y los contras de cada uno y cuál es la decisión más acertada llegado el caso.

Ampliación de la hipoteca

hipoteca o préstamoDesde luego, con la opción de la ampliación de la hipoteca nos aseguramos pagar los intereses más bajos posibles en términos relativos. En la actualidad, existen muchas ofertas bancarias que ofrecen hipotecas con un tipo de interés nominal cuyo diferencial ya está por debajo del 1%. Si a esto le sumamos que el euríbor sigue perforando mínimos históricos, nos encontramos en una coyuntura de tipos de interés en el mercado hipotecario nunca vistos. Mejor, imposible.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta ampliación tiene un plazo de amortización mucho más elevado y que lo más probable es que acabemos pagando más dinero en términos absolutos al finalizar el contrato. Se trata de una consecuencia lógica de ampliar aún más el préstamo: cuanto mayor sea el plazo, más pagaremos. De todos modos, hay que poner en contexto estas cifras y compararlo con lo que nos costaría otro tipo de financiación diferente.

En cualquier caso, no siempre es posible realizar una ampliación de la hipoteca. Las únicas opciones posibles son la novación y la subrogación, y no siempre están recogidas en el contrato de préstamo, firmado entre las partes cuando se concedió la financiación por parte del banco. Son dos opciones según las cuales el deudor puede modificar las condiciones del préstamo, de común acuerdo con la misma entidad en la que lo tiene contratado o en otra entidad diferente, en función de si hablamos de una novación o una subrogación, respectivamente. En cualquier caso, si el contrato permite alguna de estas dos alternativas, lo más seguro es que tengamos que pagar una comisión por novación o subrogación; además, tendremos que hacer frente al Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IADJ), que supone un 0,50% sobre el capital que se está ampliando.

En total, el sobrecoste por solicitar una ampliación de nuestra hipoteca puede ascender a 1.500 euros sin contar los intereses, en función de la cantidad que ampliemos y de las condiciones de nuestro préstamo actual.

Solicitar un nuevo préstamo personal

La segunda de las opciones es solicitar un préstamo personal. Sin embargo, en la actualidad, y a pesar de los bajos tipos de interés que rigen el mercado, es complicado encontrar un préstamo con una TAE inferior al 6%. Además, si necesitamos una cantidad elevada de dinero, lo más probable es que exista algún tipo de producto vinculado al banco que termine encareciendo la operación de manera notable. 

No obstante, en algunos casos, este coste dependerá de la finalidad para la que vayamos a contratar el préstamo. No será lo mismo un préstamo para financiar la compra de un coche, que para financiar unas vacaciones o unos estudios. Cada uno de ellos tiene unas condiciones diferentes, tanto de tipos de interés como de plazo de amortización.

Entonces, ¿qué me conviene más?

La respuesta, como en casi cualquier decisión financiera es, depende. En líneas generales, la opción de la ampliación de la hipoteca es más atractiva, ya que el tipo de interés es menor. Sin embargo, no siempre es posible (tiene que estar recogido en el contrato) y, en cualquier caso, lleva aparejado algún gasto adicional que encarece el préstamo. Optar por esta opción es más recomendable si quedan pocos años para amortizar la hipoteca completamente, ya que de otra forma se puede disparar el coste efectivo del préstamo, y si tenemos liquidez suficiente para afrontar los gastos de la novación o la subrogación.

Será mejor optar por un préstamo personal cuando la cantidad de dinero que necesitemos sea de una cuantía reducida y no dispongamos de liquidez suficiente para afrontar las comisiones de la ampliación de la hipoteca. Evidentemente, si el banco no permite o no acepta la ampliación, no quedará más alternativa que esta para obtener liquidez.

En definitiva, todo se reduce a hacer números y comprobar qué opción es mejor. Al final, será aquella por la que menos tengamos que pagar al finalizar el préstamo, siempre y cuando nos cuadren los plazos.



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