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¿Qué tipo de financiación me conviene si soy autónomo?

Comenzar y sacar adelante un negocio no es una tarea nada sencilla. Es necesario realizar una inversión inicial que tenga como objetivo adquirir todos los activos productivos que necesita nuestro negocio. En el transcurso de la actividad, además, la corriente de cobros y pagos puede provocar que tengamos necesidades urgentes de liquidez que no pueden esperar hasta mañana.

Por esta razón, es importante conocer qué tipo de financiación nos conviene como autónomos, en función de la actividad que desarrollemos y del tipo de necesidades que tengamos en nuestro día a día. A continuación, resumimos algunos de los casos más habituales y cómo podemos financiarlos. 

¿Tienes en cuenta cuál es tu corriente de cobros y pagos?

El flujo de caja de una empresa o un autónomo es fundamental para conocer cuál es el estado actual de nuestras finanzas. Evidentemente, el flujo de cobros ha de ser superior al flujo de pagos si no queremos encontrarnos en una situación de suspensión de pagos que nos pueda llevar a la quiebra. Sin embargo, en todas las empresas se producen problemas transitorios de tesorería que pueden lastrar su viabilidad.

Para subsanar estos problemas temporales, podemos acceder a una línea de crédito empresarial. De este modo, podremos obtener recursos cuando lo necesitemos y por el importe que necesitemos, sin necesidad de volver al banco a solicitar otro préstamo. El tipo de interés se calculará sobre las cantidades dispuestas y, en algunos casos, una comisión sobre las cantidades no dispuestas.

Facturas a 180 días, ¿puedo cobrarlas antes?

En la actividad empresarial, es habitual que los clientes aplacen el pago de las facturas durante bastante tiempo, que puede llegar a medio año o incluso más. Aunque contablemente, esta factura se registra como un ingreso en nuestro balance, podemos vernos en una situación delicada por falta de liquidez.

Para subsanar esta situación, los bancos ofrecen servicios de descuento de efectos comerciales, que habitualmente se instrumentalizan en pagarés. La entidad cobra un tipo de interés por conceder esta financiación, pero a cambio el autónomo obtiene liquidez por las facturas aplazadas. En la mayoría de ocasiones, especialmente en empresas o negocios que tienen un alto volumen de facturación, se envían todos los efectos en remesas para que el banco proceda al descuento de todos ellos.

Adquisición de inmovilizado

EurosAntes de que arranque el negocio, es necesario adquirir todo el material y las herramientas que participen en el proceso productivo. Un autónomo dedicado al sector del transporte, por ejemplo, necesitará disponer de una furgoneta o un camión para realizar sus transportes; un freelance que trabaje desde casa necesitará, al menos, un ordenador portátil con conexión a Internet, etc. 

Dado que, en muchos casos, la adquisición del activo fijo es bastante costosa, es necesario recurrir a financiación bancaria. Pero no vale cualquier cosa; es conveniente contratar un préstamo cuyo período de amortización tenga en cuenta el período en el cual el inmovilizado comenzará a dar los frutos esperados, en función de su rentabilidad esperada.

No todo es financiación bancaria

Hasta ahora, hemos hablado tan solo de la financiación concedida por las entidades financieras. España es un país muy dependiente de este tipo de financiación; no en vano, hasta el 80% de la financiación concedida a empresas es de este tipo, muy por encima del porcentaje en otros países, especialmente los anglosajones, donde la financiación bancaria supone menos del 50% del total.

Pero no todo es financiación bancaria. Existen otro tipo de fórmulas a las que los autónomos pueden recurrir en caso de necesitar recursos para su negocio:

  • Líneas ICO: los autónomos cuentan con ayudas y subvenciones a través del Instituto de Crédito Oficial, donde se puede solicitar financiación en condiciones preferentes. Se trata de una entidad pública adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad, que pone a disposición de las empresas y los autónomos la financiación que necesitan a través de las líneas ICO, que se actualizan cada año.
  • Crowdfunding: el micromecenazgo está de moda. Regulado hace relativamente poco tiempo en España, constituye un modelo cada vez más de moda, que ha servido para financiar numerosos proyectos empresariales a lo largo de todo el mundo.
  • Crowdlending: el crowdlending es una fórmula de financiación entre particulares y empresas sin intermediarios. A través de plataformas creadas para tal fin, los inversores plantean sus ofertas y las empresas las aceptan (o no) en función de sus necesidades. 
  • Capital Riesgo: a diferencia de los métodos anteriores, en los que los acreedores dotaban de recursos ajenos a la empresa a cambio del pago de un interés (salvo en el caso del crowdfunding), las compañías de capital riesgo invierten directamente en el capital social de las empresas, con la esperanza de obtener una rentabilidad futura mayor.

En definitiva, hay casi un tipo de financiación para cada necesidad empresarial, que sería muy difícil detallar en un artículo. Es necesario conocer las necesidades y problemas de la empresa para saber qué tipo de financiación nos conviene.



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