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El coste del crédito a pymes, en su nivel más bajo de la historia

Parece que la política de bajos tipos de interés llevada a cabo por el Banco Central Europeo está comenzando a dar sus frutos. Y esto no solo se nota ya en el interés de los depósitos bancarios, sino también en la financiación que conceden las entidades financieras. 

Hace tiempo que el euríbor está bajo (en la actualidad, por debajo del nivel psicológico del 0%, con interés negativo), lo cual ha presionado el coste de los préstamos hipotecarios a niveles mínimos históricos; pero esta financiación ya está llegando también a las pymes, cuya financiación se nutre principalmente de los recursos concedidos por las entidades financieras, y que viven un momento históricamente bajo.

En concreto, el tipo de interés de los nuevos créditos de hasta un millón de euros, que es la referencia con la que se identifican los préstamos a las pymes, marcó en mayo un nuevo mínimo histórico al establecerse en el 2,04% para nuevas operaciones, su nivel más bajo registrado por TAE de las nuevas operaciones concedidas a sociedades no financieras desde que el Banco de España comenzara a publicar estas estadísticas allá por enero de 2003.

dineroUn dato que contrasta con el coste de financiación que tenía que asumir una pyme nacional hace tan solo 3 años. Si una empresa necesitaba un préstamo bancario y acudía a la ventanilla de un banco español, el interés medio que debía pagar por recibir esta financiación ascendía al 6,61%. Pero todavía contrasta más si se compara con el interés que cobraban las entidades financieras de otros países europeos. En concreto, el diferencial de interés que cobraba un banco alemán con respecto a un banco español estaba cercano a los 300 puntos básicos (uno alemán cobraba, de media, un 3,82%); en la actualidad, el crédito a pymes en España está alineado con la media de la zona euro, y es inferior al coste de los créditos en Alemania e Italia.

Junto con esta fragmentación geográfica y temporal, el abaratamiento en la financiación bancaria también ha reducido la brecha entre pymes y grandes empresas. Si en 2012, esta distancia era superior a los 300 puntos básicos, en 2015 se redujo a 91. En este caso, las grandes empresas también se han beneficiado del menor coste de financiación con respecto a sus homólogas alemanas.

¿A qué obedece este nuevo escenario?

Los tipos de interés negativos constituyen un nuevo paradigma en el actual entorno financiero. Todo un comportamiento antieconómico que obedece a una nueva política monetaria expansiva que están llevando a cabo los bancos centrales de todo el mundo y, en particular, el Banco Central Europeo. Durante la crisis, las dificultades por parte de los bancos para desbloquear la sequía de crédito y el aumento de los impagos provocaron la famosa restricción bancaria, que ya parece haber pasado a la historia, al menos durante esta crisis.

En la actualidad, y como consecuencia de la elevada liquidez que ha suministrado el BCE a los bancos (sobre todo a través de los LTROs), los bancos tienen recursos suficientes para satisfacer las crecientes necesidades de las empresas. Esto, unido a la mejora económica y a una demanda más solvente, ha hecho que los créditos se hayan abaratado lo suficiente como para alcanzar registros históricamente bajos. Todas estas circunstancias, junto con una elevada competencia bancaria y financiera, que ya no solo se limita a los bancos, sino que ha alcanzado nuevas magnitudes con métodos de financiación alternativos, está haciendo que sea más fácil que nunca obtener financiación a precios anormalmente bajos.

Sin embargo, este escenario, aparentemente favorable para el crecimiento económico, está provocando tensiones financieras en el balance de los bancos. Con un diferencial de tipos de interés cada vez más bajo, muchas entidades se están viendo obligadas a compensar esta reducción en su principal fuente de ingresos con aumentos en otras partidas, como las comisiones, o disminución de los gastos, a través de cierres de sucursales bancarias y reestructuraciones de plantillas. El contexto de bajos tipos de interés ha elevado la preocupación dentro del sector, donde ya se comienza a barruntar si los bancos serán capaces de trasladar al precio del crédito el coste de capital y el coste del riesgo.

En definitiva, se trata de una buena noticia para las pymes que, posiblemente, siga teniendo bastante recorrido, especialmente si la inflación se mantiene bajo control y el crecimiento económico de la zona euro sigue siendo débil, un escenario que posibilitaría que el BCE continúe con una política monetaria expansiva. En líneas generales, es bastante probable que no sea el último mínimo histórico del que tengamos noticia.


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