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¿En qué consisten las cooperativas de autónomos?

Uno de los debates de mayor actualidad en España es el que se desarrolla en torno al coste de hacerse autónomo en España.

Unos argumentan que las cotizaciones a la Seguridad Social no son tan elevadas en relación a las prestaciones futuras mientras que otros, por su parte, creen que los autónomos son uno de los colectivos más castigados por la presión fiscal que impone el Estado y que dicha presión fiscal que tienen que asumir es superior a la de otros países de nuestro entorno.

Sea como fuere, el caso es que son pocos los autónomos (y el resto de contribuyentes) los que están a gusto con los impuestos y cotizaciones sociales que pagan.

En algunos casos, incluso, muchas personas renuncian a darse de alta en la seguridad social, pasando a engrosar los números de la economía sumergida porque si regularizaran su situación acabarían perdiendo dinero.

Aunque no siempre es necesario ejercer una actividad de forma ilegal para que compense hacer ese trabajo.

Antes de poder emitir facturas, mucha gente se pregunta, ¿no habría alguna forma alternativa legal de poder facturar sin necesidad de darte de alta en la Seguridad Social?

Lo cierto es que sí, a través de las cooperativas de autónomos.

¿Qué son y cómo funcionan las cooperativas de autónomos?

Como toda cooperativa, las cooperativas de autónomos son sociedades cuya especial característica es que permite a una persona facturar un trabajo sin necesidad de darse de alta como autónomo, bien porque este va a ser esporádico o bien porque existe un desequilibrio entre los costes burocráticos (fiscales, sociales, mercantiles…) y la facturación prevista.

Estas cooperativas nacen con el objetivo de dar respuesta a una necesidad latente: la existencia de importantes costes fijos que impiden a muchas personas desarrollar sus capacidades de forma legal.

La idea, en esencia, es que si voy a facturar un trabajo, me puedo incorporar como socio a la cooperativa (en el Régimen General de la Seguridad Social) por el tiempo necesario, y ésta factura a mi cliente quedándose con un porcentaje determinado en concepto de comisión por la gestión del pago.

La factura se emite a nombre de la cooperativa y ésta, a su vez, recibirá el pago y realizará la liquidación correspondiente en una fecha concreta, deduciendo los gastos fiscales y sociales correspondientes.

Las cooperativas de autónomos tienen una serie de ventajas que las hacen especialmente atractivas para los trabajadores por cuenta propia: posibilidad de recibir asesoramiento legal y económico; olvidarse de todos los trámites y gestiones administrativos; no pagar en caso de que un mes no se facture y, sobre todo, un menor coste administrativo y burocrático.

¿Y cuánto me ahorro?

Según los cálculos de FreelanceSCM, una de las cooperativas de autónomos, el ahorro fiscal de una de estas facturas estaría en torno a los 200 euros o 269 en el caso de que paguemos los servicios de una gestoría, una cantidad que podría varía en función de la facturación mensual.

Por ejemplo, y según FreeAutónomos, una de estas cooperativas, facturando 500 euros la diferencia sería la siguiente:

  • Siendo autónomo, tendremos que pagar la cuota mensual fija de la seguridad social (261 euros) más 80 euros de gestoría a lo que habría que añadir la retención de impuestos, un 20%. En total, 341 euros de gastos de gestión + 100 euros de impuestos igual a 440 euros. Es decir, nos llevaríamos en líquido 59 euros.

  • Facturando con una de estas cooperativas, entre gastos de gestión, fiscales y sociales, la retención es de unos 81,2 euros o, dicho de otro modo, tendríamos 418,80 euros en efectivo.

¿Me interesa darme de alta en una cooperativa de autónomos?

Las cooperativas de autónomos han surgido para dar respuestas a una necesidad insatisfecha por parte de los autónomos.

Es una opción muy interesante para aquellas personas que realicen trabajos esporádicos o con facturaciones inferiores a la cuota de autónomos.

Ahora bien, si esta no es nuestra situación, tenemos que tener en cuenta que no todo son ventajas.

Por ejemplo, no nos podremos deducir el IVA por este sistema, no podemos llevar a cabo ningún tipo de amortización y tampoco podremos considerar ningún caso como deducible salvo la cuota a la seguridad social al hacer nuestra declaración, por no hablar de la responsabilidad por garantía en los trabajos, impagos y demás reclamaciones ya que, al facturar mediante cooperativa, somos responsables directos de nuestras acciones.

En definitiva, se trata de un sistema ideal para un conjunto de trabajadores por cuenta propia que comparten una serie de características comunes, como los bajos ingresos o la facturación esporádica, y que cubren un vacío que el sector público no ha sido capaz de cubrir.


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Enlace permanente al comentario Santi (19 abril 2015)
Está bien para comenzar, pero está claro q no podemos estar toda la vida así... ¿Quién te paga la asistencia sanitaria mientras tanto? ¿La sociedad? ¿Estaríamos cubiertos indefinidamente en cobertura sanitaria? Por no decir q no cotizamos para la pensión de jubilación... Lo de siempre, se supone q cuanto más pagas, más coberturas tienes.