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5 pésimas decisiones financieras que debes evitar

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos tomado una mala decisión financiera.

Desgraciadamente, lo habitual es aprender de nuestros propios errores financieros, ya que nadie nos enseña al respecto.

A pesar de ser un aspecto fundamental en la vida de cualquier persona, no es algo que se enseñe en el colegio. Ni siquiera es habitual que en casa se nos enseñe a manejar de manera correcta el dinero.

Por eso, cuando queremos aprender a tomar buenas decisiones financieras suele ser debido a que hemos cometido algún error, o hemos tomado alguna mala decisión, y tenemos que pagar las consecuencias.

Para que no te pase esto mismo al tomar tus próximas decisiones, hemos hecho un recopilatorio de algunas de las peores decisiones financieras que se suelen tomar, y que debes evitar a toda costa.

Al comprar una vivienda

La compra de una casa es una de las decisiones más importantes de la vida financiera de una persona.

Después de todo, las hipotecas para adquirir una vivienda suele tener una duración de entre 30 y 40 años.

Por lo tanto, comprar una casa supone una carga financiera que durará gran parte de la vida.

Una de las principales malas decisiones financieras que se toman está directamente relacionada con la adquisición de una nueva vivienda.

Esta mala decisión se basa en pensar únicamente en la cuota mensual.

Es muy común encontrar personas que, a la hora de elegir qué casa comprar, se fijan en el importe máximo mensual al que pueden hacer frente, alargando al máximo el plazo de devolución.

Teniendo ese importe en mente, buscan una vivienda que cuadre con ese presupuesto.

Desde luego, esta no es una decisión inteligente, financieramente hablando.

Fijarse en la cuota mensual y no en el coste final o en el plazo total de la hipoteca puede ser un grave error.

No olvides que, cuanto más tiempo se alarga el plazo de devolución de una hipoteca, más intereses se pagan. Y, al final, por una casa que costaba 200.000 €, puedes acabar pagando más de 400.000 €.

A la hora de ahorrar

El ahorro es el talón de Aquiles de prácticamente todas las familias.

Siempre decimos que ahorraremos cuando tengamos más dinero pero, incluso llegando a tener más dinero, no ahorramos.

¿Te has parado a pensar alguna vez qué hubiese pasado si, desde que empezaste a trabajar, hubieses ahorrado tan solo 20 € al mes?

Seguro que tendrías mucho más dinero ahorrado del que tienes ahora mismo.

Es común encontrar familias que han procrastinado el ahorro y viven al día. Esta situación económica es muy peligrosa.

En estas circunstancias, cuando llegue cualquier tipo de imprevisto económico, no habrá dinero para hacerle frente y habrá que solicitar un préstamo.

La técnica para comenzar a ahorrar es sencilla

Considera el ahorro como otro de tus “gastos mensuales” y no dejes el ahorro para el dinero que te sobre al final del mes.

Todos tenemos un termostato financiero. Por eso, da igual cuánto ganes: siempre gastarás lo mismo, o más.

Por ejemplo, si ganas 2000 € al mes, gastarás 2000 € al mes.

Por eso, lo mejor para ahorrar es identificar qué gastos puedes eliminar, seguro que tienes gastos mensuales en cosas que no necesitas. Ahora podrás destinar ese dinero a tus ahorros.

Si crees que es una cantidad demasiado pequeña y que no representará una diferencia, recuerda cuánto tendrías ahora si cada mes hubieras guardado tan solo 20 €.

Con el paso del tiempo, habrás creado un interesante colchón financiero.

No tener un presupuesto

Este error va muy ligado al anterior y al termostato financiero que nos hace ajustar nuestros gastos a nuestros ingresos.

La manera de evitar gastar por gastar, o llegar justos a final de mes, es mediante la creación de un presupuesto familiar.

Un buen presupuesto, ajustado a la realidad, puede ser de gran ayuda para tener una economía familiar saludable.

Para crear un presupuesto familiar que funcione es necesario incluir todos los gastos e ingresos familiares.

Al principio, esto llevará un poco de tiempo. Pero, una vez realizado, será una magnífica ayuda para identificar por dónde se está yendo el dinero.

Además, el hecho de tener un presupuesto detallado te permitirá ahorrar más fácilmente y detectar gastos que son prescindibles y se pueden eliminar.

Comprar a plazos

Otro error garrafal que muchas personas cometen es adquirir caprichos a plazos.

Las compras a plazos conllevan, en su gran mayoría, intereses asociados. Por lo que, al final, acabarás pagando un importe muy superior.

La mejor manera de comprar este tipo de productos es ahorrando para ello.

Cuando encuentras ese aparato tecnológico que “necesitas tener”, o sale el nuevo smartphone de tu marca favorita, en vez de ir corriendo y comprarlo a plazos, ahorra.

De esta manera, obtendrás varias ventajas:

- La primera es que podrás valorar mucho más tener ese producto. Porque te ha costado mucho tiempo y esfuerzo ahorrar ese importe.

- El segundo beneficio es que, cuando ahorras para comprarlo, en vez de comprarlo por impulso, puedes comprender a plenitud el coste que tiene ese dispositivo. Así, podrás valorar si realmente quieres destinar tal cantidad de dinero en esa compra.

En ocasiones, te das cuenta de que no merece la pena gastar tanto dinero por algo que, en poco tiempo, quedará obsoleto.

- Una tercera ventaja que obtienes al ahorrar en vez de comprar a plazos, es que, probablemente, cuando puedas comprarlo, el precio haya bajado.

Adicionalmente, al realizar la compra sin plazos, podrás ahorrar una gran cantidad de dinero en intereses.

Evita la mala gestión del dinero

Las malas decisiones financieras no solo afectan a las grandes decisiones o a las importantes. También se pueden cometer fácilmente en el día a día.

Una de las principales malas decisiones financieras que cometemos a diario es no saber en qué nos hemos gastado el dinero.

Un café por aquí, una revista por allí, un bocadillo, etc. Al final del día nos habremos gastando una cantidad de dinero que, probablemente, era innecesaria, y ni siquiera sabemos cuánto ha sido.

Este tipo de pequeñas decisiones diarias marcan la diferencia a final del mes.

Es habitual que, cuando se lleva un presupuesto detallado, se encuentre que este tipo de decisiones supone un gran gasto a final del mes.

Si pones en práctica los consejos que hemos visto a lo largo de este artículo y evitas tomar malas decisiones financieras, podrás disfrutar de una economía familiar mucho más saludable.


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