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Los intermediarios financieros canalizan el ahorro a la inversión

Casi desde el momento en el que se comenzaron a dar los primeros intercambios comerciales, fruto de la división del trabajo y la especialización, los agentes económicos se vieron en la necesidad de diferir los pagos puesto que, en muchas ocasiones, su renta no era suficiente como para adquirir los productos que necesitaban, en especial de aquellos productos más onerosos.

Al principio, los problemas del diferimiento de los pagos se hicieron más que evidentes.

Por un lado, había que buscar una persona con el ahorro suficiente como para financiar nuestra adquisición y, además, ésta tenía que estar dispuesta a renunciar a una parte de este ahorro a cambio de una remuneración en el futuro, lo cual era casi imposible teniendo en cuenta que, además, nosotros teníamos que demostrar la solvencia y garantía suficientes como para que se produjese el acuerdo.

Para salvar todos estos problemas nacieron los primeros intermediarios financieros, entidades que se encargaban de canalizar el ahorro de los agentes con superávit de fondos hacia la inversión, y de poner en contacto a los agentes económicos con déficit de fondos y necesidad de financiación con los inversores.

La eficiencia que proporcionan estos intermediarios financieros es la condición básica para lograr el desarrollo y crecimiento de cualquier economía desarrollada, al eliminar todas las barreras mencionadas en el punto anterior y facilitar el comercio, la inversión productiva y reducir los costes de transacción derivados de esta intermediación.

¿Cómo logran los intermediarios financieros canalizar el ahorro a la inversión?

Los intermediarios financieros han llegado hasta nuestros días en forma de entidades financieras o bancos.

Normalmente, los bancos reciben el ahorro de las familias y otras unidades económicas a través de los depósitos bancarios, y facilitan la inversión mediante la concesión de préstamos a las empresas, familias o al mismo sector público.

En general, los bancos obtienen recursos económicos a través de los depósitos, entre los que destacan los que son a la vista y los que son a plazo.

La diferencia fundamental entre estos dos tipos de productos es su disponibilidad y rendimiento.

Mientras los depósitos a la vista no proporcionan ningún tipo de rendimiento a cambio de una disponibilidad absoluta, los depósitos a plazo proporcionan un interés por la inmovilización de los fondos durante un período de tiempo establecido en el contrato.

ahorro financieroPor otro lado, los bancos conceden financiación a través de los préstamos, pero no a cualquier agente ni a cualquier precio.

Los prestatarios tienen que demostrar su solvencia, lo que en muchas ocasiones implica la necesidad de aportar un aval o garantía, como en el caso de los préstamos hipotecarios en los que no solo se utiliza la vivienda como garantía hipotecaria sino que, además, la entidad suele pedir una garantía adicional en forma de aval.

En realidad, cualquier instrumento financiero sirve para canalizar el ahorro a la inversión.

No en vano, existen numerosos productos de ahorro cuyo objetivo es, precisamente, aportar recursos para financiar la economía productiva.

Por ejemplo, las acciones de determinadas compañías son partes del capital de una empresa que éstas utilizan como recursos propios para financiar su actividad productiva; los bonos y letras del Tesoro son instrumentos de deuda del Estado para financiar el déficit público, etc.

En todos estos instrumentos encontramos dos actores: por un lado, el ahorrador y por otro, el prestatario o quien recibe los fondos.

La importancia del tipo de interés en la intermediación

Los bancos, como empresa que son, buscarán un beneficio derivado de esta intermediación.

Este beneficio se obtendrá de la diferencia entre los intereses ofrecidos en los depósitos a plazo fijo, o cero si se trata de depósitos a la vista, y el tipo de interés aplicado a los préstamos.

Esta diferencia se conoce como margen de intermediación y constituye uno de los elementos principales de beneficio de las entidades financieras, además de las comisiones y otros productos que ofrecen los bancos.

El tipo de interés del activo depende de múltiples factores, y será tanto mayor cuanto mayor sea el riesgo de insolvencia del deudor y el plazo al cual se conceden los fondos; no será lo mismo prestar a 2 que a 20 años, y no será lo mismo prestar a una persona que tenga una nómina que a alguien que esté en situación de desempleo.

Por el lado del pasivo, en cambio, el tipo de interés depende de otros factores. En la actualidad, el tipo de interés de los depósitos bancarios se encuentra regulado por el Banco de España, siendo éste de 1,75% en los depósitos a un año; 2,25% a dos años y 2,75% a tres o más años.

En definitiva, la función de intermediación financiera es esencial para conseguir un sistema económico sano en cualquier economía desarrollada.

Imagínate un país sin sistema financiero: las empresas no podrían sostenerse, las personas no podrían acceder ni a una vivienda ni a la compra de un coche, y un largo etcétera más. 


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