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¿Puede ser mejor que la declaración de la Renta te salga a pagar?

renta 2018La mayoría de contribuyentes buscan mecanismos para pagar menos en la declaración de la renta y, si es posible, que ésta salga a devolver.

Parece evidente: ¿quién iba a querer pagar más impuestos si puede pagar menos?

Son muy pocos, por no decir ninguno, quienes piensan que es mejor que el resultado de la declaración de la renta salga a pagar.

Pero, ¿y si lo positivo fuese todo lo contrario? ¿Y si fuese mucho más eficiente que la declaración de la renta nos saliese a pagar? 


¿Por qué pagamos o nos devuelven dinero en la declaración?

En la práctica totalidad de declaraciones presentadas a la Agencia Tributaria la cuota diferencial, es decir, su resultado, es diferente de cero. Esto es debido a que las retenciones aplicadas por Hacienda durante el ejercicio fiscal anterior a la presentación de la declaración son diferentes a lo que se debería haber pagado.

Si las retenciones fueron menores a la cuota tributaria que deberíamos haber pagado, la declaración nos saldrá a pagar y, por tanto, tendremos que abonar esa diferencia a Hacienda; y si las retenciones practicadas fueron mayores, nos saldrá a devolver.

No todos los contribuyentes pagan lo mismo. El IRPF es un impuesto progresivo que, además, tiene en cuenta las condiciones particulares de la persona que presenta la declaración.

Por ejemplo, no paga lo mismo una persona casada y con dos hijos a su cargo que un soltero sin hijos. Además, hay determinadas acciones o hechos que la legislación considera como conceptos deducibles que reducen la cuota tributaria final a pagar.

Y aunque alguno de estos factores se contemplan cuando se practican las retenciones, otras, como las deducciones, se consideran en el momento de la declaración.

Hay que tener en cuenta, además, que el hecho de que sea un impuesto progresivo diferenciado por tramos hace que la mayoría de las rentas altas tengan que pagar al hacer la declaración.

Esto es especialmente así en el caso de contribuyentes que tengan dos o más trabajos cuando la suma de sus rentas hacen que pasen de un tramo a otro y cada uno de los pagadores practican sus respectivas retenciones sin tener en cuenta el resto de sus ingresos.

Entonces, ¿por qué puede interesarme que la declaración me salga a pagar?

La mayoría de las declaraciones realizadas o bien salen a devolver o bien tienen un resultado cercano a cero.

Normalmente, las retenciones aplicadas cada mes por las empresas en las nóminas de los trabajadores suelen estar cerca de lo que debe pagar cada contribuyente, ya que se suele tener en cuenta las condiciones particulares de cada uno de ellos, aunque no las deducciones.

La propia Agencia Tributaria dispone de una herramienta en su página web para el cálculo de estas retenciones.

Que la declaración nos salga a pagar es consecuencia de que se hayan aplicado menos retenciones en el ejercicio fiscal anterior y, por tanto, podremos aplazar el pago de impuestos al ejercicio fiscal siguiente. De hecho, son las retenciones practicadas sobre nuestra nómina las que constituyen un pago anticipado del impuesto, y no la declaración la que liquida el impuesto a posteriori. 

Se trata, por tanto, de un mecanismo interesante para diferir el pago del IRPF al año siguiente y aumentar nuestra renta disponible, lo que nos servirá bien para acometer inversiones y obtener una rentabilidad por nuestro dinero que no podríamos haber obtenido en caso de pagarlo en el momento en que se aplican las retenciones correspondientes.

Además, este pago se puede fraccionar en dos plazos, uno del 60% al presentar la declaración (que nos cargarán el último día del plazo a principios de julio si elegimos domiciliación bancaria) y el segundo plazo en noviembre por el 40% restante, así que no tiene por qué preocuparnos tener que pagarlo todo de golpe.

Al final, todos los contribuyentes tendrán que pagar lo que les corresponda, ya sea a lo largo del ejercicio fiscal correspondiente o en la declaración.

Pero, ¿es posible pedir que nos apliquen menos retenciones?

Una vez explicadas las ventajas del diferimiento de impuestos, queda por saber si es posible pagar menos ahora para pagar después en la declaración correspondiente en el ejercicio siguiente.

Pues bien, en la mayor parte de los casos, la respuesta es no; no es posible pedir a nuestra empresa que nos aplique unas retenciones menores a las correspondientes, pues éstas tienen que pagar lo que establezca la Agencia Tributaria, aunque algunos asalariados piden que se les retenga más para no tener que pagar después a Hacienda.

Excepciones a la aplicación de retenciones

En el caso de un contribuyente con dos pagadores, cada uno de los cuales aplican sus propias retenciones sin tener en cuenta al otro sobre todo cuando los contratos tienen una duración inferior al año, el tipo efectivo del IRPF final hará que tengamos que pagar más en la declaración por las retenciones efectivamente aplicadas en cada caso.

Esta posibilidad se puede hacer extensible a aquellos trabajadores que comienzan a trabajar o cambian de trabajo, y a los cuales se les aplica la retención menor por no conocer las circunstancias previas del contribuyente.

En definitiva, que la declaración de la renta nos salga a pagar no tiene por qué ser una mala noticia. Antes al contrario, se trata de un mecanismo interesante para aprovechar el tiempo y hacer crecer nuestro dinero durante todo ese tiempo.

Eso sí, luego tendremos que guardarlo, pues nadie nos librará de pagar lo que corresponda al presentar la declaración.

Ejemplos prácticos en los cuales es mejor que la declaración salga a pagar

Es posible que tengamos buena capacidad de ahorro y no queramos adelantar el dinero a Hacienda, para tenerlo en nuestro poder y usarlo en lo que queramos, con lo que podemos pagar el mínimo a Hacienda en nómina y después ya pagaremos lo que nos corresponda en la declaración.

Otro caso es que no estemos obligados a presentar la declaración por no llegar al mínimo, en este caso puede que al hacer la declaración nos salgan 30 euros a devolver, con lo que la presentamos y cobraremos 30 euros. Pero si pedimos a la empresa que nos retenga el mínimo legal, y al hacer la declaración nos salen 20 euros a pagar, al no estar obligados a presentarla no los pagamos, con lo que nos hemos ahorrado 20+30=50 euros en total. En el primer caso hubiéramos cobrado solo 30 euros y los 20 euros los hubiéramos perdido.

En Busconómico | ¿Estoy obligado a presentar la declaración de la renta?


Comentarios

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Enlace permanente al comentario Albert (10 abril 2019)
A mi siempre me sale a pagar y en realidad encuentro que es mejor, de hecho si te sale a cobrar significa que le has ido adelantando dinero al Estado y luego te lo devuelve, y prefiero pagar después en dos cómodos plazos que adelantar ningún dinero a nadie, y menos al Estado para que se lo gaste en lo de siempre, vino y mujeres.
Enlace permanente al comentario Jesús (26 marzo 2018)
Efectivamente, si no estás obligado a presentar declaración solicita a tu empresa que te retenga lo menos posible, el mínimo legal que corresponda. De esta forma, si en la declaración te sale a pagar por ejemplo, 50 euros, no tendrás que hacerlo porque no estás obligado a presentarla. Si por el contrario te devuelven 40 euros (por haberte retenido más de la cuenta), habrás perdido los otros 50 porque no te los devuelven.