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Primeros síntomas de la temida inflación

Hemos alertado ya en varias ocasiones sobre la posibilidad de que tras la pandemia, y la crisis económica provocada por ella, los precios se podrían incrementar.

En el mes de marzo la inflación en España ha sido del 1% y ha subido de golpe hasta el 1,3% la tasa interanual, aunque no es una cifra de momento preocupante es algo a vigilar porque marca una tendencia al alza.

Subida precios inflación

Los motivos por los que alertábamos de una posible subida de precios es por la enorme cantidad de dinero nuevo que los bancos centrales han puesto en circulación, y porque en los últimos meses se viene observando un fuerte incremento en los precios de las materias primas.

Una inflación moderada, en torno a tasas de un 2% anual, es poco preocupante e incluso sana para la economía. Pero si la inflación empieza a subir los efectos para los ciudadanos pueden ser muy adversos.

En este artículo del blog puedes leer sobre los riesgos de inflación, deflación o recesión en España en 2021

Subida de precios de materias primas

Un fuerte incremento de los precios en las materias primas suele avanzar una subida de precios meses después. Si suben el precio del combustible al final eso repercute en los precios del transporte, de la agricultura, la pesca y otros sectores.

En los últimos meses se están observando grandes subidas de precios en todo tipo de materias primas, productos como polímeros para fabricar plásticos, petróleo, acero, madera, cereales, etc.

A modo de ejemplo los enumeramos algunas subidas de precios durante los últimos 12 meses:

  • Madera: +126%
  • Plata; +38%
  • Petróleo: +80%
  • Acero: +148%
  • Algodón: +35%
  • Trigo: +25%
  • Café: +34%

Existen otras muchas materias primas, y todas ellas con importantes incrementos de precio.

Cualquier ciudadano puede ver como los combustibles en las gasolineras han subido de precio en los últimos meses, y si preguntamos a algún conocido que trabaje con materias primas nos dirán que el precio del papel se ha disparado, lo mismo con el cartón o la madera, también con el pienso para ganado, etc..

¿La tasa de inflación es real?

El INE para calcular la subida de precios tiene en cuenta una cesta de productos tipo y al final el IPC es una media ponderada de esa cesta “tipo”. El gran problema es que durante la pandemia los hábitos de consumo han cambiado mucho y eso no lo refleja en índice.

Desde el inicio de la pandemia el consumo se centra en productos básicos y en ocio que se pueda hacer sin salir de casa (TV de pago, comida para llevar, etc), y ha bajado radicalmente el consumo en otros sectores como hoteles o vuelos.

A la hora de calcular el IPC imaginemos que la alimentación sube un 10%, pero otros sectores como viajes ante la nula demanda bajan sus precios en un 10%. Así que podríamos encontrarnos un IPC del 0% porque por un lado sube un 10% pero por otro baja un 10%, el problema es que si el consumo actual se centra principalmente en la parte que sube un 10% y no en la que baja un 10% el dato del IPC no estaría ofreciendo una medida real.

Se supone que para evitarlo el INE va cambiando la cesta tipo para ir corrigiendo esos desajustes, pero esos cambios llevan algunos meses de tiempo.

El futuro de la inflación

Adivinar el futuro en cuestiones económicas se ha convertido en algo casi imposible en los últimos años, los analistas se han equivocado en la mayoría de casos y sus predicciones no se han acercado a la realidad.

Por un lado, la pandemia reduce la demanda de ciertos productos empujando el consumo a la baja, por otro lado, la masa monetaria aumenta mucho por las inyecciones de liquidez de los bancos centrales.

El juego está en equilibrar la bajada de precios por la recesión con el incremento del dinero en circulación, si eso se consigue compensar se podría sortear a la temida inflación.

Pero los últimos datos de precios de materias primas, el que se siga inyectando dinero en la economía desde los bancos centrales y los últimos datos de IPC no hacen presagiar nada bueno, aunque podemos equivocarnos.

Por desgracia todo apunta a una subida de precios en los próximos meses, y lo peor de todo es que serán alza de precios en productos básicos, con lo que no podremos escapar a dicha subida.

Consecuencias de la inflación

Ya hemos dicho que una inflación moderada es sostenible e incluso sana, pero si la tasa empieza a superar el 2,50% la cosa se complica y el BCE tendrá que actuar.

El problema es que si hay inflación la herramienta primera para contenerla es subir tipos de interés, algo que no es bueno en este momento ni para familias ni para negocios porque encarecerá sus deudas y su futura financiación.

Le segunda medida que se puede tomar para frenar la inflación es dejar de inyectar dinero al mercado, pero es algo que parece complicado cuando tras la pandemia todos los estados necesitan cantidades de dinero enorme, en España hay previsión de que lleguen hasta 170.0000 millones de la UE.

Ya veremos cómo frenan la inflación, si es que la hay, sin dejar de meter dinero en la economía.

A nivel de los ciudadanos de a pie una subida de precios supondrá que su dinero vale menos y por tanto serán más pobres, y deberán afrontar una muy probable subida de tipos de interés que encarecerá sus hipotecas y los préstamos que puedan pedir.


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