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¿En qué consiste la tasa de ahorro?

ahorroLa tasa de ahorro constituye una magnitud fundamental para conocer algunos aspectos relevantes de la evolución de la economía de un país.

Se trata de un indicador que mide la capacidad de ahorro que tienen las familias, las empresas y el propio país en relación a su renta, pero en términos agregados.

Es decir, es la cuantía que se destina a ahorro en lugar de consumo en términos porcentuales sobre el PIB.

Cuando una familia, por ejemplo, está muy endeudada, destinará una menor cantidad de su renta disponible al ahorro, puesto que sus ingresos tendrán que dedicarse en gran medida a amortizar parte de sus préstamos.

Esta es la razón por la cual, en épocas de elevado nivel de apalancamiento de los hogares, la tasa de ahorro disminuye. Por el contrario, cuando la deuda es menor, las familias podrán ahorrar más, por lo que la tasa de ahorro aumenta.

¿Por qué es tan importante la tasa de ahorro?

Si a cualquiera de nosotros nos preguntan de dónde provienen los fondos que los bancos prestan a una familia o a una empresa, la mayoría contestaríamos, con bastante probabilidad, que de sus propios recursos económicos. Pues bien, esto no es cierto o, al menos, no es del todo cierto.

Las entidades financieras actúan como intermediarios entre el ahorro de los agentes privados y la inversión de los mismos agentes privados y públicos.

Cuando, por ejemplo, una persona acude a una sucursal bancaria a solicitar un préstamo para financiar la compra de su vivienda, el banco está implícitamente utilizando los recursos de pasivo que les ha proporcionado otra persona a través de los depósitos.

Es decir, cuando una persona tiene un superávit de fondos (o dinero ahorrado) de los que desea obtener un rendimiento, puede acudir a un banco y contratar un depósito a plazo fijo que le proporcionará un interés.

Estos recursos son, a su vez, utilizados por el banco para financiar inversiones productivas, cobrando por ello un interés mayor del que ofrecen en sus depósitos y obteniendo con ello un margen de intermediación que constituye buena parte de sus beneficios.

Cuanto mayor sea el ahorro, mayor será la cuantía de los recursos con que los bancos cuentan para financiar las inversiones de otros agentes.

Por tanto, el crédito de los bancos depende, en gran medida, de la capacidad de ahorro de los agentes privados.

Pero, ¿qué ocurre cuando el ahorro de un país no es suficiente para financiar su inversión? Pues que tenemos que recurrir a los recursos de otros ahorradores.

Pedir fuera lo que no tenemos dentro

En una circunstancia como la expuesta en el párrafo anterior, cuando un país no tiene capacidad suficiente de ahorro para financiar todas sus inversiones, tiene que recurrir al ahorro exterior, es decir, al ahorro de los ciudadanos de otros países.

Dicho de otro modo, tenemos que importar ahorro, aumentando de esta forma nuestra deuda externa, lo que tendrá dos efectos fundamentales: la desestabilización de la moneda nacional y un aumento del déficit de la balanza por cuenta corriente, que no tienen por qué ser negativos.

Por ejemplo, en un país en vías de desarrollo donde escasea el capital, parece lógico pensar que la cuantía de las nuevas inversiones será superior al ahorro interno y, por tanto, el déficit por cuenta corriente aumentará, aunque bien es verdad que acelerando el crecimiento económico.

Sin embargo, una baja tasa de ahorro en países industrializados y desarrollados puede conducir a déficits comerciales permanentes que provoquen dificultades para devolver las deudas y una entrada extraordinaria de divisas que puede afectar de forma negativa a la divisa local.

¿Cómo puede un Gobierno reducir estos déficits comerciales?

Cuando se produce una situación en la que la tasa de ahorro es baja que acaba incrementando los déficits comerciales, los Gobiernos pueden optar por varias soluciones:

  • Reducir el déficit público y que sean las Administraciones Públicas las que ahorren por los ciudadanos; en las condiciones actuales, es muy difícil que esta situación se produzca por los elevados déficits que tienen que soportar los países por culpa de los elevados gastos que tienen que acometer y la baja recaudación.

  • Atraer ahorro de otros países. Si el banco central aumenta los tipos de interés, conseguirá dos efectos que permitirán ajustar su déficit: por un lado, que los ahorradores extranjeros lleven sus capitales al país, aumentando de esta manera el ahorro interno y, por otro, que no se produzcan tantas inversiones, ya que su coste será mayor. De esta manera, se ajusta la balanza en los dos sentidos y se reduce la deuda que los nacionales tengan con los extranjeros.

Conclusiones

¡Qué difícil es ahorrar, y más en los tiempos que corren!

Nuestras sabias abuelas ya nos lo inculcaron como una virtud cuando éramos pequeños, posiblemente sin saber que con esta mentalidad estaban favoreciendo la capitalización y el crecimiento de la economía.


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