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Ventajas del apalancamiento financiero

Para entender las ventajas del apalancamiento financiero conviene tener claro primero en qué consiste esta herramienta financiera.

En otro artículo describíamos con detalle las claves del apalancamiento financiero. No obstante, sirva decir a modo de recordatorio que consiste en el proceso de endeudarse –pedir un crédito- con el objetivo de financiar una determinada operación.

Los beneficios del apalancamiento financiero son muy variados.

No obstante, siempre deben analizarse teniendo en cuenta el perfil del apalancado, o lo que es lo mismo, quién está solicitando un préstamo o recurriendo a fondos ajenos para sufragar sus gastos y financiar sus operaciones.

Dependiendo de si se trata de un particular o de una empresa el alcance del riesgo y el tipo de operativa serán distintos.

Tal y como veremos a continuación, tradicionalmente se ha aconsejado a las empresas asumir cierto grado de apalancamiento financiero con el objetivo de sacar más partido de sus fondos propios.

Sin embargo, los autónomos –y por supuesto, los particulares- deberían obrar con mucha cautela a la hora de solicitar un crédito bancario para financiar su actividad.

El apalancamiento financiero reduce el riesgo de una inversión

Ésta es con diferencia la mayor ventaja esgrimida por aquellos que defienden el uso del apalancamiento financiero como uno de los principales instrumentos de gestión empresarial.

Aquí debe diferenciarse entre la asunción de deuda por parte de un particular o por parte de una empresa.

Normalmente, las empresas gozan de un tratamiento jurídico, el cual permite limitar la responsabilidad económica derivada del desarrollo del negocio al capital aportado por los socios y al beneficio obtenido que queda dentro del patrimonio de la empresa.

Es decir, en caso de que el negocio no prospere y las deudas obliguen a declarar un concurso de acreedores y quebrar la empresa, las obligaciones económicas serán cubiertas con el capital que resulte de  liquidar los bienes de la empresa, sin que los socios deban responder con su patrimonio (a no ser que se demuestre una gestión dolosa o de mala fe o se haya incurrido en algún tipo de delito).

Esta limitación de la responsabilidad de los socios supone que al solicitar un préstamo, la entidad crediticia está asumiendo parte del riesgo de la operación, ya que en caso de impago, el capital disponible para saldar la deuda se limitará al patrimonio de la empresa.

Esto permite a los socios de un negocio financiar una operación aportando y arriesgando únicamente parte del capital necesario.

Por supuesto, el riesgo de tener que declarar la quiebra deberá valorarse y gestionarse adecuadamente, ya que en el mundo de los negocios la reputación tiene tanta importancia como la limitación de la responsabilidad económica.

Como es fácil suponer, esta ventaja del apalancamiento financiero no es aplicable a la figura del autónomo ni mucho menos a la de un particular.

De acuerdo con el Código Civil español y gran parte de las normativas occidentales, la responsabilidad personal implica que las deudas sean cubiertas con todos los bienes presentes y futuros de una persona.

No obstante, conviene señalar dos aspectos fundamentales:

  • Cuando los créditos particulares son avalados con algún tipo de bien mueble (un vehículo) o inmueble (la vivienda) y la responsabilidad económica termina con el valor de liquidación del bien en cuestión, también se puede hablar del apalancamiento financiero como una forma de reducción del riesgo de la inversión.

  • En algunos países como los EE.UU. se cuenta con una detallada regulación, que permite a un particular declararse en quiebra y someterse a un proceso de liquidación de su patrimonio, tras el cual queda libre de toda obligación económica con independencia de que haya saldado o no el total de sus deudas.

    En España desde el año 2004 la Ley Consursal permite que las personas físicas se declaren insolventes. Desgraciadamente, es desconocida por el gran público y bastante difícil de aplicar, en parte por el alto coste económico del proceso, sin que exista la posibilidad de solicitar un abogado de oficio.

El apalancamiento financiero aumenta la rentabilidad de la inversión

Tal y como explicamos en nuestro artículo sobre el funcionamiento del apalancamiento financiero, la rentabilidad o tasa interna de retorno (T.I.R.) de una operación se incrementa exponencialmente cuando añadimos fondos ajenos, en lugar de limitarnos a usar sólo los fondos propios.

Suponiendo que con una inversión de 1 millón de euros logremos un retorno de 1,5 millones euros, la rentabilidad obtenida variará en función de si los fondos utilizados son solamente propios o también ajenos.

En el primer caso, habremos ganado 500 mil euros y la rentabilidad será del 50%; sin embargo, si la mitad de los fondos aportados provenían de un crédito a un 10% de interés, la rentabilidad ascendería al 90%.

Es decir, tras liquidar la deuda y los intereses por un valor de 550 mil euros, habríamos ganado 450 mil euros con tan sólo una inversión de 500 mil.

Como es fácil suponer, de la misma manera que el apalancamiento financiero aumenta la rentabilidad también puede multiplicar las pérdidas en caso de que la operación salga mal.

El apalancamiento financiero abre las puertas a mayores mercados

Determinadas operativas de gran escala sólo pueden ser asumidas cuando se cuenta con un gran apoyo crediticio por parte de un banco.

En este sentido, las empresas deben valorar entre posicionarse con una determinada cuota de mercado a cambio de asumir cierto nivel de apalancamiento, o crecer más lentamente sin contar con el apoyo de terceros.

El apalancamiento financiero implica contar con el análisis de riesgo de una entidad financiera

Lejos de lo que podría parecer, el análisis de riesgo de una gran entidad financiera es una excelente herramienta para examinar el rumbo de la empresa y contrastarlo con la visión propia.

En este sentido conviene, no obstante, diferenciar entre el análisis de riesgo que llevan a cabo los fondos de inversión –los cuales prestan mucha atención al potencial del negocio-, de los análisis bancarios –mucho más centrados en los ratios que garantizan la solvencia de una empresa-.

La deuda financiera es desgravable

Quizá un beneficio a veces olvidado del apalancamiento es el hecho de que los intereses de la deuda son desgravables a efectos fiscales, factor que podría resultar interesante para reducir la cantidad a pagar en el impuesto de sociedades.

El apalancamiento financiero es favorable si los intereses crediticios son inferiores a la inflación

Aunque este fenómeno se da en muy raros casos, es recomendable tenerlo en cuenta.

Normalmente, una entidad crediticia nunca otorgaría un crédito con un interés por debajo de la inflación. Sin embargo, en países cuya inflación está especialmente descontrolada (como por ejemplo Venezuela) este tipo de desajustes sí pueden tener lugar.

Más llamativos resultan los casos en los que se produce deflación. Recientemente, la multinacional Nestlé logró colocar deuda a interés negativo, es decir, deberá devolver menos dinero del que ha pedido.

Como se ha podido comprobar, las ventajas del apalancamiento financiero son muy variadas y dispares pero no por ello debemos ignorarlas.


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