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Depósitos estructurados: ¿son una buena opción de inversión?

La ingeniería financiera ha posibilitado la aparición de nuevos productos financieros en los que las familias y los inversores minoristas colocan sus ahorros con el objetivo no solo de reducir su incertidumbre, sino también para obtener una rentabilidad mayor que la que ofrecen otros productos similares.

Uno de los productos que más se han extendido en los últimos años han sido, sin lugar a dudas, los depósitos estructurados.

¿Qué es un depósito estructurado?

ahorroSe trata de un depósito bancario que, a diferencia de otros depósitos a plazo fijo cuyo interés y vencimientos están establecidos de antemano, vinculan su rentabilidad a la evolución de uno o varios índices bursátiles, a la cotización de un grupo de acciones o a algún otro producto de renta variable, combinando esta rentabilidad a un producto de renta fija para garantizar el capital inicial al vencimiento.

En principio, es un tipo de producto que tiene un mayor riesgo que los depósitos tradicionales aunque, al tratarse de un depósito, garantizan el capital a vencimiento.

En cualquier caso, el tipo de interés de la parte fija es inferior al de cualquier otro depósito tradicional, por lo que puede llegar a tener un menor atractivo que éstos.

¿Son una buena alternativa de inversión?

Como para cualquier otro producto financiero, la respuesta a esta pregunta no es única, ya que depende del objetivo de rentabilidad y de la aversión al riesgo del inversor.

En cualquier caso, las personas que estén pensando en su contratación deben saber que la única similitud con los depósitos tradicionales es su nombre, y que estaremos asumiendo un cierto riesgo desde el momento de su contratación.

A priori, dado que el capital está garantizado a vencimiento, no hay mucho de lo que temer.

Sin embargo, la mayor incertidumbre de este tipo de producto es conocer cuál será su tipo de interés efectivo, pudiendo ser positivo (generando una rentabilidad positiva), cero (sin rentabilidad) y, en determinadas circunstancias, incluso negativo (haciéndonos perder una parte de nuestro capital inicial).

No obstante, en este somero análisis no estamos teniendo en cuenta dos factores fundamentales: el coste de oportunidad y la inflación.

El primero de ellos se basa en la premisa de que en caso de que la rentabilidad del depósito sea inferior al de cualquier otro producto de renta fija con bajo riesgo, estaremos perdiendo una oportunidad de inversión para rentabilizar nuestros ahorros, lo que en términos financieros supone un cierto coste.

En cuanto al segundo, dado que en el momento de recoger nuestro capital el poder adquisitivo del dinero puede haberse reducido, la rentabilidad real del producto puede ser sensiblemente menor pudiendo ser, incluso, negativa.

Además, hay que tener en cuenta que los depósitos estructurados cuentan con una menor liquidez que los depósitos tradicionales.

Para algunos depósitos estructurados, la cancelación anticipada no es posible o, en caso de serlo, obliga al cliente a asumir una comisión muy elevada en comparación con otros productos. No obstante, dado que esto depende de cada producto particular, es conveniente revisar todas las condiciones del contrato para saber cuáles son las condiciones de contratación y cancelación.

El depósito estructurado, ¿es un producto que me conviene?

Ante todo, debemos aplicar el sentido común. Si no entendemos o no tenemos claros cuáles son los riesgos asociados, lo mejor es que apostemos por un depósito a plazo fijo de índole tradicional, por mucho que nos prometan el oro y el moro con este producto.

En lo que respecta a los depósitos estructurados, debemos ser capaces de conocer por qué los índices o las acciones suben o bajan en situaciones normales de mercado.

Es importante leer las condiciones del contrato para conocer las condiciones de rescate de nuestro dinero, de cancelación anticipada y de rentabilidad de la parte fija para no llevarnos sustos posteriores cuando venza el periodo de amortización del depósito.

Ahora bien, se trata de uno de los productos más seguros de los que un banco puede comercializar, ya que los primeros 100.000 euros por titular y entidad están cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos

Conclusiones

En febrero de 2015 los depósitos contratados por entidades no financieras ascendieron a 1.277 millones de euros, una cifra sensiblemente inferior a la contabilizada en el mismo periodo de 2014, lo que confirma la tendencia a la baja de este tipo de productos.

La perspectiva de los bajos tipos de interés en el largo plazo hace que muchas personas apuesten por otras alternativas de inversión aunque, en realidad, todavía son muchos los inversores minoristas para los cuales los depósitos siguen siendo su producto de ahorro favorito.

Los depósitos estructurados han nacido para llenar un hueco vacante de bajos tipos de interés sin menoscabo de la rentabilidad. De momento, su aceptación entre los inversores minoristas es más que notable y mientras el escenario de bajos tipos de interés continúe, no habrá lugar para la renta fija pura.


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