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¿Qué producto de inversión es mejor según tu edad?

La inversión es una carrera que no está exenta de obstáculos. Hay que decidir cuánto queremos invertir, en qué activos vamos a hacerlo y el horizonte temporal en el cual podemos dejar inmovilizado ese dinero.

Y lo más importante de todo: debemos decidir el riesgo que queremos asumir con esa inversión; si somos inversores conservadores, la mayor parte de nuestro capital lo destinaremos a productos de renta fija mientras que si por el contrario tenemos una baja aversión al riesgo, la renta variable será nuestra mejor aliada.

Sin embargo, no siempre es fácil decidir cómo distribuir nuestros ahorros entre ambos tipos de productos, ni si somos o no somos realmente inversores conservadores o no, especialmente si es la primera vez que invertimos.

En estos casos, se suele utilizar la edad como un buen punto de partida: cuanto más jóvenes seamos, se supone que somos más aventureros y, por tanto, podemos asumir más pérdidas (aparte que el dinero que podemos invertir es menor, lo cual también ayuda) mientras que, con el paso del tiempo, nos volvemos más seguros (y el dinero que podemos perder es mucho mayor) y, por tanto, nuestra aversión al riesgo aumenta.

En este sentido, muchas personas utilizan la conocida como regla del 120, un procedimiento muy sencillo para decidir cómo distribuir nuestras inversiones en función de nuestra edad. 

¿Qué es la regla del 120?

pensionistaConsiste en una regla de decisión sobre el porcentaje de nuestros ahorros que debemos dedicar a renta variable y a renta fija. Restando 120 de nuestra edad, obtendremos como resultado el porcentaje de dinero que dedicaremos a renta variable y, el resto, a renta fija.

Evidentemente, no se trata de una regla exacta ni válida para todos los públicos; en caso de que no nos sintamos a gusto con la misma, se puede modificar el 120 por 100 e incluso por menos.

Por ejemplo, mientras una persona con 20 años o menos podrá dedicar un 100% de sus ahorros a renta variable (y, evidentemente, un 0% a renta fija) porque prácticamente no cuenta con ahorros y la pérdida será, en términos absolutos, mucho menor, mientras que una persona de 120 años dedicará el 100% a renta fija y nada a renta variable, pues se presupone que esta persona cuenta con un patrimonio importante y que las pérdidas pueden ser muy cuantiosas.

El resto de años, la distribución se reparte en función de la edad, quedando de la siguiente manera:

Edad Renta variable Renta fija
20 100% 0%
25 95% 5%
30 90% 10%
35 85% 15%
40 80% 20%
45 75% 25%
50 70% 30%
55 65% 35%
60 60% 40%
65 55% 45%
70 50% 50%
75 45% 55%
80 40% 60%
85 35% 65%
90 30% 70%
95  25% 75%
100 20% 80%

¿Por qué es importante adaptar nuestras inversiones a nuestra edad?

Es evidente que la idea de perder parte o la totalidad del patrimonio es motivo más que suficiente para que muchas personas encuentren muy arriesgada la inversión en renta variable.

Sin embargo, nos volvemos mucho más protectores conforme vamos cumpliendo años y atravesando etapas de nuestra vida; y no solo con el dinero, sino en otros ámbitos de nuestra vida cotidiana: con nuestra mujer o marido, con nuestro hijo, con nuestros padres,...

Será porque algo tan valioso como el dinero es difícil de conseguir y, quizá por eso, no queremos dejarlo en las manos de cualquier gestor profesional, ni en las nuestras propias.

Hay que tener en cuenta, además, que las pérdidas pueden tener mayor impacto en las personas de mayor edad. Una persona joven, recién licenciada, tiene mucho tiempo por delante para resarcirse de sus pérdidas que, como hemos dicho, serán mucho menores en términos absolutos que las de una persona que se juega parte del patrimonio que ha ido ganando en los últimos años.

Sin embargo, una persona con una edad más avanzada, tendrá difícil generar nuevos ingresos que compensen esas pérdidas, por lo que el riesgo, a igual de condiciones, es mayor.

Evidentemente, los perfiles de cada inversor pueden ser muy diferentes.

Puede haber personas de 20 años con una enorme aversión al riesgo y, por el contrario, personas de más de 50 que encuentren atractiva la renta variable.

La regla del 120 no es la Biblia y, por tanto, no se puede tomar como dogma de fe, pero sí puede ser un buen punto de partida para aquellos inversores más inexpertos que buscan iniciarse y comenzar a constituir su propia cartera.

Y tú, ¿te apuntas?

En Busconómico | ¿Invierto en Bolsa solo por el dividendo?


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